DISCIPLINA Y SOBRESALIENTES

¿Por qué es tan frecuente encontrarse con niños sobresalientes que presentan problemas de disciplina? ¿Es parte inherente del sobresaliente, el tener problemas de relación y de comportamiento? ¿Qué necesitan los niños sobresalientes para crecer en equilibrio?

5 Nov · Admin · 8 Comments

2º ENCUENTRO NACIONAL DE APTITUDES SOBRESAIENTES

¿Por qué es tan frecuente encontrarse con niños sobresalientes que presentan problemas de disciplina?

¿Es parte inherente del sobresaliente, el tener problemas de relación y de comportamiento?

¿Qué necesitan los niños sobresalientes para crecer en equilibrio?

¿Qué tipo de problemas del área socio-emocional presentan?

¿Cómo ayudarlos a salir de esta problemática?

    

¿Por qué es tan frecuente encontrarse con niños sobresalientes que presentan problemas de disciplina?

Los niños sobresalientes pertenecen al  extremo  derecho de la “curva normal de población”, representando, según investigadores como Renzulli y Reis (1979) hasta un 10 % de la misma; definiéndolos como niños que poseen un coeficiente intelectual por arriba de la norma, con un alto grado de creatividad y  capaces de establecer metas personales y perseverar en ellas hasta lograrlas. Estas características los ubican en una población que tiene necesidades especiales, que difícilmente a la fecha en nuestro País,  son atendidas dentro de los centros escolares y en los hogares, de manera apropiada.

Estas necesidades podrían resumirse en tres grandes rubros:  1) requieren mayor reto cognitivo que el resto de los niños, 2) Requieren menos repetición y 3) Necesitan desarrollar sus talentos e intereses.  Habiendo todavía a la fecha un grado muy bajo de cultura y conocimiento cabal de cómo atenderlas.  Se habla de programas de “inclusión educativa”,   se habla de “equidad”,  se habla de “ajustes curriculares” y bla bla bla…, pero en las aulas escolares, se sigue tratando de que estos niños  “se ajusten a la media de la población” negando sus capacidades sobresalientes y queriendo homologarlos al resto del grupo.  Se manejan como justificación una serie de mitos alrededor de estos niños, como: “si son sobresalientes deben poder adaptarse”,  “todos los niños tienen talentos, por tanto no veo la diferencia”, entre otros.

 

Renzulli y Reis, 1979

Adaptación IACE

 

En casa los padres se percatan de que sus hijos tienen un mayor potencial que otros niños,  que acceden al lenguaje y a la lecto-escritura a edades tempranas; o que tienen un razonamiento y una memoria excepcionales y aprenden con mucha facilidad, involucrándose por periodos largos tiempos en los temas o tareas que les interesan y de los cuales tienen un gran bagaje de información; o que muestran una gran habilidad para resolver problemas, para el razonamiento matemático, para la música o el arte, para las actividades de movimiento físico, etc.  Se preocupan al ver que van a entrar al Kinder y ya tienen conocimientos de niños de Primaria y se preguntan ¿qué van a hacer los maestros para apoyar su desarrollo y no “detenerlos”?.  Topándose con escuelas en las que el compromiso de atender sus necesidades especiales se ve limitado y se empiezan a generar problemas de adaptación y comportamiento de los niños, iniciando una lluvia de reportes, citas con los papás y ultimatums para que los lleven al Psicoterapeuta o Neurólogo.

 

Los padres se preocupan y se sienten atrapados al no encontrar las respuestas y orientación que necesitan y en muchos casos vemos que hay una tendencia a “proteger” a los hijos, cayendo muchas veces en la sobreprotección y el establecimiento de un  “pie de lucha” con los maestros, exigiendo un trato especial y el esfuerzo adicional de ellos sin dar tregua hasta lograrlo o cambiarlos de escuela. Esta sobreprotección, además de establecer una lucha con los centros escolares a los que asiste el sobresaliente,  conlleva a detener el crecimiento emocional de los niños, quienes no entienden que pasa y empiezan a sentirse diferentes y a subestimar a sus compañeros e incluso a sus maestros.

 

Otras veces son también los padres quienes niegan la posibilidad de que su hija o hijo sean sobresalientes, principalmente por temor a que eso conlleve a que sean “incomprendidos o desadaptados”,  como si al negarlo se pudiera eliminarlo, tratando de que funcionen como “niños normales”; evidenciando otras veces una falsa modestia para no parecer presuntuosos o “mamá o papá gallina”, en cuyo caso también niegan el desarrollo sobresaliente de sus hijos.

Todo esto lleva a los niños a sentir que no pertenecen a ningún lado, lo que se fundamente en  que maestros y padres hacen una mancuerna que yo le llamo “diabólica”, entre la escuela y el hogar, enfocada a forzar al sobresaliente a comportarse y aprender de una forma ajena totalmente a su propia naturaleza.

 

Los sobresalientes aprenden desde edades tempranas a defenderse de estas y otras circunstancias que les resultan adversas y que les mandan mensajes de poca aceptación y hasta de rechazo y crítica permanentes;  y se refugian en perfiles de comportamiento inadecuados, que cada vez los confunden más a ellos y a su entorno.

 

Autores como Betts y Neinhart  (1988), han descrito este fenómeno de forma muy clara, identificando seis diferentes perfiles de comportamiento en  niños sobresalientes, cinco de los cuales son como una especie de refugio en que se meten los chicos para poder sortear su realidad, al no ver satisfechas sus necesidades especiales en su entorno familiar y/o social o escolar:  “El buen rendidor escolar”, “el escondido”, el “divergente”, el “disruptivo” y el “doble etiquetado”; describiendo un sexto perfil que es el deseable y a donde deberíamos llevar a todo niño sobresaliente:  el perfil del “estudiante autónomo”.

 

¿Es parte inherente del sobresaliente, el tener problemas de relación y de comportamiento?

De lo anterior se deduce que  no es parte inherente del sobresaliente, el tener problemas de relación y de comportamiento, pero que si es muy frecuente encontrarlos debido a que al no lograr sentir la pertenencia y el reto que requieren,  desde edades tempranas empiezan a desarrollar malos hábitos de trabajo y malos hábitos de comportamiento.  Esto es, que aprovechan su alta capacidad intelectual para buscar cómo defenderse de un mundo que está resultando adverso para ellos.

 

Al sentir que lo que les ofrece la escuela es “muy sencillo” para ellos, aprenden a hacer otra cosa que les interesa más y acaban no realizando las actividades que les pide la maestra o maestro y esto se vuelve una costumbre.   Entre las actividades en las que se involucran está el platicar, dibujar, explorar el salón, distraerse jugando, salirse del aula en cuanto pueden; aprenden a no escuchar las indicaciones de los maestros y por tanto a no seguirlas.

Son niños que pueden estar atendiendo al maestro y haciendo otra cosa y los maestros dicen “no pone atención, pero cuando le pregunto me contesta”; generan problemas al interior del aula y son marcados constantemente por sus maestros, generalizándose este cuestionamiento a sus compañeros, quienes los ven y los tratan como “niños que generan problemas”.

 

Con relación al hogar,  cuando hacemos los estudios para identificar las fortalezas y debilidades de los niños sobresalientes que atendemos en IACE, encontramos que en su primer año de vida son tranquilos, risueños, lloran solamente cuando están cansados, enfermos o con hambre, comen bien, etc. mostrando un perfil  de comportamiento normal y  aceptable.  Algunos llegan a dormir poco, pero sin que esto represente un problema.

 

Es frecuente encontrar que para el segundo año de vida algunos empiezan ya a desarrollar  berrinches, malos hábitos de comportamiento, rebeldía, lucha de poder con los padres, etc; atribuyendo estos comportamientos al tipo de crianza o forma de educar y disciplinar que utilizan los padres y al desconocimiento de cómo satisfacer sus necesidades especiales.

 

A pesar de todos los avances e información que hay actualmente sobre prácticas de crianza y  educación,  lo que vemos con frecuencia en los hogares es la repetición de patrones disciplinarios un tanto obsoletos, con los que no se logra llevar a los niños hacia la meta deseada que ellos mismos describen como: niños felices, responsables, capaces de tomar decisiones y hacerse cargo de lo que estas generan, que aprovechen sus talentos en su bien y el del entorno al que pertenecen y que sean autónomos y autosuficientes. Los padres utilizan las estrategias con las que cuentan, cayendo muchas veces en patrones educativos que lejos de llevarlos a su meta, los hacen caer en situaciones de mucho estrés familiar y de conflictos.

Encontramos hogares en los que se manejan Modelos disciplinarios opuestos entre madre y padre, en los que uno de los dos es Autoritario y el otro Laxo o permisivo, o ambos autoritarios o laxos. Los niños están en el primer caso, sujetos a dos criterios y dos formas diferentes de educación y en muchas ocasiones presenciando la mutua descalificación entre sus padres, al no estar de acuerdo uno con el otro en la forma de manejar a los niños; y en el segundo caso, sujetos a estrategias viejas basadas en los premios y los castigos, los chantajes, los regaños y sanciones, etc. que los padres aprendieron de sus padres y ancestros y  que aun que a veces no les gustan, vuelven a utilizarlas.

 

Obviamente que esto no es privativo de los niños sobresalientes, sino de cualquier niño o niña, pero en el caso de los sobresalientes tiene una especial repercusión, ya que además de ser muy inteligentes, tienen altas capacidades de observación, son muy perceptivos y muchos de ellos muy sensibles a lo que pasa en su entorno, cuestionándose y sintiendo una gran impotencia al no poder cambiarlo.

 

Buscan la forma de estar bien y hacer lo que necesitan hacer para satisfacer su curiosidad y su necesidad de aprender y experimentar y al no encontrar un ambiente propicio en el que se sientan aceptados tal como son, empiezan a generar comportamientos negativos que los llevan a detener su crecimiento en el área socio-emocional.  narro la historia de un chiquito de cuatro años, que cuando le preguntamos si él pensaba que hacía cosas malas, dijo categóricamente que sí; y al preguntarle qué cosas malas hacía, contestó “hago experimentos”-   Entendimos que él pensaba que esto era portarse mal, porque al no ser entendida por sus padres su necesidad con relación a hacer experimentos, ya se había metido en muchos problemas al hacerlos a escondidas, provocando accidentes que llevaban a sus padres a regañarlo o castigarlo.

 

Lo que hemos deducido a través de años de trabajar con niños sobresalientes, de hacerles estudios y trabajar con sus padres, es que de ninguna manera tienen problemas en el área emocional-social por ser sobresalientes, sino porque no hay un buen manejo de sus necesidades y de sus características emocionales dentro del hogar y muchas veces tampoco en las escuelas.

 

Nos dimos cuenta de que en la mayoría de los casos,  lo que se necesitaba era hacer un cambio en la forma de educar y disciplinar a los niños; habiendo desarrollado un modelo  de Disciplina por Reciprocidad (Espriu, 2013) enfocado a resolver las discrepancias entre los tradicionales modelos autoritario y laxo y a lograr ofrecer a los sobresalientes un marco de referencia claro, congruente entre madre y padre y consistente; un ambiente en el cual se sientan amados y aceptados tal como son y valoradas sus diferencias individuales.  Generando desde su hogar paterno los elementos de seguridad, autonomía y habilidades de resilencia que van a requerir para alternar con un medio social en el son percibidos como “diferentes” y a veces como “raros”, por sus conocimientos, inquietudes, lenguaje avanzado, forma de razonar y de resolver problemas y áreas de alto talento y capacidad.

¿Qué tipo de problemas del área socio-emocional presentan? 

Hay sin duda algunos denominadores comunes de los sobresalientes con relación los problemas del área socio-emocional, pero también hay particularidades que dependen del tipo o tipos de “perfiles de comportamiento” en el que se han “refugiado”.  Por tanto hablaremos primero de las generalidades y después de algunos casos concretos.

Problemas generales del área socio-emocional, que presentan los niños sobresalientes:

  • Intolerancia, con tendencia a reaccionar con agresión o con sentimiento de no aceptación.
  • Baja tolerancia a la frustración.
  • Cuando algo no les interesa,  no obedecen ni parecen escuchar.
  • Bajas habilidades de resilencia.
  • Bajas habilidades para las relaciones intepersonales, en especial con pares.
  • Alto liderazgo, pero  no ejercido o mal encausado, llevando a otros a comportamientos disruptivos.
  • Generan problemas dentro del aula. Al aburrirse o encontrar las actividades fáciles, platican o molestan a sus compañeros.
  • Malos hábitos de trabajo y de comportamiento.

 

Problemas particulares dependiendo de los perfiles de comportamiento en los que se refugian:

Buen rendidor académico:

  • Perfeccionista.
  • Busca siempre la aprobación del maestro.
  • No toma riesgos
  • Se conforma y acepta.
  • Es poco creativo (a)
  • Pospone sus necesidades personales para atender las de los demás.

 

Escondido

  • Niega su talento.
  • Falla en las oportunidades de demostrar su talento y en las clases especiales.
  • Se resiste a los retos.
  • Busca pertenecer socialmente.
  • Cambia de amigos constantemente.
  • Inseguro (a).
  • Presionado (a).
  • Confundido (a).
  • Culpable.
  • No confiable.
  • Disminuye sus sentimientos y derechos personales,  o  sus emociones.
  • Oculta sus talentos.

 

Disruptivo

  • Muestra atención inconstante.
  • No completa las tareas.
  • Habla en clase.
  • Es abusivo (a).
  • Aislado (a).
  • Critica a los demás y a si mismo (a).
  • Realiza su trabajo en forma  inconsistente.
  • Comete actos disruptivos.
  • Parece promedio o debajo del promedio
  • Se muestra defensivo (a).
  • Resentimiento.
  • Enojo.
  • Depresión.
  • Explosivo (a).
  • Pobre auto concepto.
  • Irascible.

 

Doble Etiquetado

  • Muestra inconsistencia en el trabajo.
  • Parece promedio o debajo del promedio.
  • Puede ser disruptivo (a) o actuar fuera de lo esperado.
  • En ocasiones se muestra talentoso (a) y otras no.
  • Muestra áreas bajas o con problema.
  • Bajo sentimiento de poder.
  • Frustrado (a).
  • Baja autoestima.
  • Enojado (a).
  • Sentimiento de poco saber.
  • Lo ven como misterioso (a) o extraño (a).
  • Torpe.
  • Desprotegido (a).
  • Es evitado (a) por sus compañeros.
  • Se le ve como promedio o bajo en sus habilidades.
  • Es visto (a) solamente por su baja habilidad o mal comportamiento.

 

Divergente

  • Corrige al maestro.
  • Cuestiona las reglas y las políticas.
  • Estados de humor cambiantes.
  • Hábitos de trabajo inconsistentes.
  • Pobre autocontrol.
  • Es competitivo (a).
  • Aburrido (a).
  • Frustración.
  • Baja autoestima.
  • Impaciente.
  • Defensivo (a).
  • Hipersensible.
  • Incertidumbre acerca de los lineamientos sociales.
  • Intolerante.

 

Los maestros al lidiar con estos comportamientos y desconociendo la etiología y necesidades del sobresaliente, con frecuencia ven en ellos “patología” o “anomalía”. Sospechan de trastornos neurológicos y/o emocionales y envían a los niños a estudios clínicos, neurológicos y terapias, que en muchas ocasiones, lejos de ayudarlos empeoran su autoconcepto y autoestima, ya que son percibidos por sus familias y por ellos mismos como enfermos o con deficiencias; y en muchos casos se llegan a confundir los diagnósticos y estos chicos terminan medicados.  Siendo uno de los diagnósticos mas recurrentes actualmente el de “Déficit de Atención con o sin Hiperactividad o Hipersensibilidad”.

 

¿Cómo ayudarlos a salir de esta problemática?

El primer paso para ayudarlos es entenderlos: entender que pertenecen a una población que representa una minoría y que por tanto es vulnerable por el solo hecho de que en la sociedad hay poca tolerancia y comprensión para las personas diferentes; asimilar que tienen necesidades especiales que deben ser cubiertas, para poder desarrollar su capacidad intelectual, sus talentos y por ende, lograr aprovechar al máximo sus capacidades; tanto en su propio beneficio y satisfacción, como en beneficio de la sociedad a la que pertenecen.

  • Hogar: el cambio se inicia en el hogar, recomendando a los padres revisar y reestructurar su modelo educativo y por ende, la forma en la que ejercen la disciplina, buscando dejar atrás una educación basada en el condicionamiento y la violencia física o verbal por parte de los padres; brindando a los niños un medio ambiente familiar congruente y  consistente, basado en el respeto mutuo; basado en la Reciprocidad.

 

Hay que dejar atrás las estrategias “viejas”, que han pasado de generación en generación dentro de las familias y aprender a manejar estrategias basadas en el respeto, el amor y la aceptación de los niños. Será así como les daremos las herramientas que necesitan para crecer emocionalmente y para resolver sus interacciones sociales de manera apropiada para ellos y su entorno, aprendiendo también a respetar y a “ponerse en los zapatos del otro”; aprendiendo a valorar a las personas que les rodean y a la vez valorando sus propias cualidades, capacidades e intereses.

En resumen, es dentro del hogar en donde los sobresalientes van a establecer las bases de su equilibrio emocional, proveyéndose de herramientas apropiadas para sus interacciones con el mundo que los rodea, consigo mismos y con su familia. Por tanto es necesario hacer cambios importantes en la forma de disciplinarlos y educarlos, habiendo ya muchas propuestas que enfocan a los padres a esta necesidad y formas de cómo hacerlo.  No se vale decir que “no se aprende a ser padres” o “que así es como a mi me educaron” o “que desafortunadamente los niños no traen un manual cuando nacen”; y mucho menos echarles la culpa a los niños de su desequilibrio en el área emocional, cualquiera que sea su manifestación.

  • Escuela:  la escuela se convierte en un espacio idóneo para ampliar sus herramientas y aprender a utilizarlas en un entorno diferente, con adultos diferentes y con niños de su misma edad. Es el espacio idóneo para crecer y contrastarse, para aprender a desarrollar y mostrar sus talentos, sin subestimar a otros o tratar de hacerlos sentir menos por no tener un grado alto de inteligencia o de conocimientos.

 

Nosotros decimos a los sobresalientes al terminar el estudio y entregar resultados, que piensen en que sus capacidades  y  habilidades son dones que les fueron dados por la Naturaleza o por Dios, según en lo que crean; que es un regalo que hay que reconocer y agradecer y que “nunca, nunca, nunca” debe servir para subestimar las cualidades de otros niños o adultos. Los invitamos a ponerse “unos lentes diferentes”, que les hagan ver que todas las personas tienen algo valioso y a aprender a conectarse con ello y no con las partes negativas.

Por tanto, la escuela también tendrá que hacer cambios en la forma de disciplinar a estos niños, aprendiendo a enseñarlos a dar y recibir con reciprocidad, aprovechando su capacidad de comprensión.  Enseñándolos a establecer tratos recíprocos y a cumplirlos, en los que se negocie con ellos algo que dijo muy claro una niñita con la que trabajamos:  – “ya entendí, se trata de que yo termine rápido y bien lo que pide mi maestra y  después yo puedo hacer algo que a mi me interese o me guste”-

Es importante que los maestros atiendan las necesidades especiales de los sobresalientes y también que establezcan estrategias disciplinarias diferentes con estos niños, centrándose en sus fortalezas y no en sus debilidades.  A mi parecer también habrá que hacer un “cambio de lentes” que les permitan reconocer en estos niños sus fortalezas y debilidades, trabajar y desarrollar las primeras y aceptar y respetar las segundas.

También se recomienda a los maestros tomar estrategias del Modelo de Disciplina por Reciprocidad, brindando a los niños un entorno congruente entre la escuela y el hogar, basado en el respeto y logrando la comunicación idónea indispensable, entre escuela y hogar del sobresaliente, que los lleve a lograr y desarrollas sus habilidades socio-emocionales y a crecer sanos y en equilibrio.

El Modelo de Disciplina por Reciprocidad ofrece a padres y maestros diversas estrategias, que en su conjunto llevan a los niños a desarrollar habilidades de Autocontrol, Autorregulación y Resilencia, que serán sus mejores herramientas para aprender a adaptarse a su medio, logrando beneficiarse de éste y también enriquecerlo; y a la vez, poder desarrollar sus talentos, intereses y capacidades al máximo.

De ninguna manera se pretende decir que este modelo es el único, ya que en la actualidad hay varias propuestas que se ofrecen a padres y maestros para hacer un cambio en la forma de educar y disciplinar a los niños; pero lo que si queremos asegurar es que es necesario e importante, en especial con los niños sobresalientes, cambiar la forma de relacionarse con ellos y ayudarlos a aprender a ser diferentes y pasársela bien.

A través del El Modelo de Disciplina por Reciprocidad que hemos desarrollado y utilizado en IACE con excelentes resultados, hemos logrado ayudar a los padres a sacar adelante a niños sobresalientes, quienes de seguir el camino en el que estaban cuando llegaron, tenían asegurada una vida de mucho dolor e infelicidad, para ellos y para las personas a su alrededor; y ahora tienen otra calidad de vida.

Incluso se ha logrado que chicos que estaban medicados, -obviamente con apoyo de otros profesionistas aparte  de nuestra especialidad en sobresalientes-, quitarles los fármacos y ayudarlos a sentirse sanos,  fuertes  y valiosos.  Esto es para nosotros el fin primero y último del trabajo que realizamos con los niños sobresalientes y la razón de ser del IACE. Es una gran satisfacción y orgullo ver salir adelante a estos niños y a sus familias y ayudarles a rescatar sus valores y  a mejorar sus relaciones interpersonales.

  • Betts, G; Neihart,M.  (1988), Profiles of the Gifted and Talented. Gifted Child Quarterly.   32,  Spring  248-253.   National Association for Gifted Children.  (NAGS)  1988.
  • Espriu, R.M. “Estrategias para mejorar las relaciones entre padres e hijos”. Ed. Pax, México. 2013.
  • J. S.  Renzulli  y S.M. Reis. The Schoolwide Enrichment Model: A How-To Guide for Educational Excellence. Creative Learning Press, Inc. 1997. Cennecticut, US. Second Edition.

 

 

 

8 COMMENTS

  • Muy buen artículo, interesante la parte de los perfiles. Felicidades por su trabajo con los chicos, familias y escuelas.

  • Janet dice:

    Hola! Quisiera mas información sobre el tema de disciplina por reciprocidad, dan cursos? Hay algún libro? Me interesa muchísimo porque no sé cómo actuar con mi hijo que a diario no trabaja en el salón de clases, ya lo diagnosticaron como superdotado, pero de repente tanto su papá como yo, nos molestamos por su conducta. Así mismo en la escuela lo etiquetan como el latoso del salón…! Ayuda por favor…!

  • América dice:

    Muy bueno el artículo
    al leerlo identifique a mi hijo
    ¿como puedo apoyar a mi hijo que está ya en la secundaria, para que desarrolle su potencial?
    Tienen cursos para padres?

    • Admin dice:

      Hola América. Puedes comunicarte con nosotros vía correo electrónico a contacto@sobredotados.mx o vía telefónica al (55) 52 64 40 21 para proporcionarte más información sobre el Taller para padres y el apoyo que le podemos ofrecer a tu hijo. . Saludos y gracias por escribir.

  • Elvira Huchim dice:

    Mi hijo apenas fue diagnosticado con un CI DE 137 EN LA ESCALA DE Wisc IV, tiene 8 años y tristemente llevaba dos años siendo el perfil doble etiqueta, apenas comenzaremos a trabajar con la escuela y una psicóloga para lograr el desarrollo óptimo del niño, agradecida con leer este magnífico artículo, que nos permitirá avanzar un pasito más hacia este nuevo mundo, al que hemos entrado.

  • Elvira Huchim dice:

    Gracias por escribir este artículo, estamos en el punto de tomar acciones para ayudar a nuestro hijo!

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